<span class='titulo-post'>El arte popular y la Independencia Nacional.</span><span class="descripcion-post"></span>
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Colección Centro Cultural Tijuana
Barro modelado y policromado

Ocumicho, segunda parte: pueblo purépecha de historias fantásticas

En la pasada edición de la Pieza del mes, escribimos que para Yoje Tapuach y Silvia Dubovoy Ocumicho es pueblo pleno en narrativas fantásticas y mitos de diablos; de imágenes fálicas o eróticas transferidas al barro; de historias contadas oralmente por moradores del pueblo. Que en este entramado el diablo, los apóstoles y la muerte son figuras tradicionales de las pastorelas del pueblo; un posible punto de origen en la fantasía de Ocumicho.

Las artistas populares purépechas de San Pedro de Ocumicho afirman que ellas son las autores del arte más distintivo, como los diablitos o los silbatos. Y si bien esto último sería de lo más característico de la zona, la historia y práctica de Marcelino Vicente Mulato, a quien se atribuye haber transferido a las mujeres del pueblo la tradición bajo su particular personalidad, nos remonta a una veta menos mística y más laica-popular.

Las autoras Yoje Tapuach y Silvia Dubovoy escriben:

« (Marcelino) Admiraba mucho el trabajo de los antiguos y empezó a imitarlo. Casi siempre trabajaba a pulso, aunque también usaba moldes que él mismo fabricaba y que cuando andaba necesitado de dinero vendía a las alfareras. […] creaba bailarinas, charros, toreros y jinetes […]

El origen de los diablos en Marcelino podría provenir de un trabajo por encargo a partir de una estampa de un diablo y de ciertas publicaciones con contenido pornográfico, que añadirían el aspecto erótico y fantástico en las piezas como tal. Su paleta se basó en el conocido blanco de España, tonos contrastantes, dorado u planteado y barniz.

Las imágenes que hoy presentamos corresponden a la gesta por la independencia nacional en el siglo XIX. Las esculturas despliegan la bandera nacional, la referencia guadalupana, portan la convención de ropa de la «época» y aluden al ejército libertador. El conjunto de estas piezas fueron elaboradas ex profeso para el antiguo Museo de Identidades Mexicanas, alojado en el CECUT entre 1986 y 1995. Es altamente posible que este tipo de piezas sean únicas o poco convencionales.