Baby face
Escultura olmeca
Colección Iraís Piñón

Los Olmeca fueron destacados artistas, su trabajo lo podemos apreciar en las monumentales cabezas colosales encontradas en los estados de Veracruz y Tabasco. Grandes monolitos en representación de los astrónomos, cuentas calendáricas y escrituras ideográfica, jeroglífica y probablemente fonética como la inscrita en la Piedra de Cascajal, primer registro de escritura en Mesoamérica.

Entre los olmeca se desarrolló la escultura en madera, obsidiana, piedras semipreciosas como el jade y en la combinación de éstas con turquesa y coral. En todas sus esculturas humanas logran captar diversas expresiones o sentimientos, así como recuperar las distintas etapas de la vida: infancia, adultez o vejez, y tanto en registro masculino como femenino. Una de las características de estas esculturas es que, en general, ostentan rasgos infantiles, por lo que les han llamado baby face.

La escultura que presentamos es una hermosa pieza de barro en donde el personaje está representado en un escorzo notablemente complejo y resuelto con soltura. Que alude, por otro lado, a la imaginación de algún ejercicio corporal o práctica de yoga.

Por el gran número de piezas encontradas, podemos inferir que los Olmecas tuvieron una amplísima disciplina física para el dominio de corporal. En su trabajo escultórico se percibe con regularidad una gran elasticidad y flexibilidad.

El trabajo arqueológico en torno al patrimonio mesoamericano de los pueblos ha incidido con notoriedad para recuperar y preservar numerosas figuras, trabajadas en jade u otros materiales, de manufactura similar a la que hoy presentamos en el marco de La Pieza del mes.